15.6.06

LIMB'S THEOREM

El estilo coreográfico de William Forsythe es clásico, de un gran virtuosismo, pero con una sobriedad moderna y al mismo tiempo irónica. Siempre, siempre elegante. En Limb's Theorem, desde luego, en ningún momento las bailarinas se dejan caer al suelo como sacos de patatas ni se las echa al hombro su partenaire, como en otras coreografías modernosas donde la flaccidez y el aplatanamiento parecen ser el recurso más adecuado para expresar el bla bla bla del hombre moderno y el bla bla bla del mundo contemporáneo. A mí, personalmente, me atrae mucho más esta obra vibrante, donde todos los movimientos son sincopados, afilados, llenos de urgencia y de energía, pero sin perder la fluidez en ningún momento. A veces el tempo se relaja un poco, la primera parte es más lenta y estática, pero las mejores escenas (inolvidables) son las de los bailarines frenéticos corriendo por el escenario solos o en grupos perfectamente sincronizados, en un despliegue ordenado y metódico, siguiendo a la perfección la música de Thom Willems. La escenografía de Michael Simon, espectacular, en blanco y negro, con enorme protagonismo de las luces, la música sincopada, las interpretaciones vigorosas de los bailarines del Ballet de la Ópera de Lyon, todo me gustó mucho.

Limb's Theorem, William Forsythe. Teatre Nacional de Catalunya, 13 de junio de 2006.

13.6.06

LOS SERIOS Y LOS SONRIENTES

Unos son serios, otros sonrientes. Todos son altos, delgados, y tienen el brillo de la juventud en la piel y los ojos temerosos. Llegan un día todos juntos y llevan papeles en las manos. Les han regalado camisetas y pantalones que les van grandes o pequeños o cortos o largos. Esperan siempre en la calle a que alguien les abra, porque no les han dado la llave del portal. Entran y salen juntos de la pensión, como protegiéndose en el grupo de la enormidad de su desamparo. Cuando llegas te saludan, al principio no saben qué decir y sólo murmuran, pero en seguida, a los pocos días, dicen "hola", "adiós", y "gracias" cuando les sujetas la puerta. Cuando empiezas a reconocerlos, a distinguir sus expresiones: éste es serio, éste es sonriente, éste más tímido, éste otro silba siempre alguna cancioncilla, desaparecen. Pasan unos días. Llegan otros muy parecidos, también altos y también delgados, con sus pantalones demasiado largos o demasiado cortos.
Aunque no los conoces y no sabes nada de ellos, sabes que son jóvenes y tienen sueños. Que tienen ilusiones. No crees que sean muy diferentes de las que tú tenías cuando eras tan joven como ellos: comodidad, felicidad, amor, futuro. Te preguntas qué será de ellos ahí fuera, cuando acabe esta mínima prórroga de lo inevitable, qué fatigas y decepciones les esperarán, si acabarán arriesgando la vida de nuevo en un frágil cayuco dentro de un tiempo... Y aunque no puedes hacer nada, absolutamente nada por ellos, aunque sabes que posiblemente no será así, desearías que todos cumplieran sus sueños, todos, los serios y los sonrientes.

12.6.06

ESCENAS DE LA INDIA

Exposición de Ana de Matos en Metrònom. Instalaciones y vídeos bajo el título Cuerpos de fe: el cuerpo de la mujer y su relación con el mundo condicionada por las distintas religiones: burkas, velos, exvotos, sacralización de la "prensa rosa"... Nada nuevo, aunque la plasmación visual es interesante. Con indudable impacto visual, aunque algo siniestras las instalaciones de la sala central ("In & Out" y "Ecce Homo", en la foto), un poco obvia "Modelo único" (contraposición entre Barbie y burkas), curioso el vídeo sobre Diana de Gales y por último, el vídeo más largo, "Los días", una especie de diario visual de un viaje a la India, quizá resulte excesivamente esteticista, muy "turístico"...
Casualmente la noche anterior habíamos visto la película Agua de Deepa Mehta, que trata de la terrible situación de las mujeres viudas en la India, y sin embargo también está cargada de imágenes esteticistas. Ese peligro siempre está ahí. Bellos paisajes, lánguidas ruinas, hermosos velos de colores. Y también miseria, ignorancia, fatalidad. Entre la denuncia de una realidad dolorosa y la postalita new-age el equilibrio resulta dificilísimo.

9.6.06

NUEVA YORK + BRASIL = ARTO

Nacer en Nueva York imprime carácter; criarse además en Brasil, si luego te vas a dedicar a la música, es un lujo que no está al alcance de todo el mundo. De esa combinación genial surgió este hombre curioso, desgarbado e inquieto, con un cierto aire a lo Woody Allen por las gafas de pasta y la neurosis típicamente neoyorquina con la que rasguea su guitarra azul celeste. Dicen que inventó el "noise-rock", coqueteó con el free jazz y colaboró los más raritos de la escena musical de los ochenta: Lounge Lizards, John Zorn, Laurie Anderson, David Byrne... También ha producido a Caetano Veloso o Vinicius Cantuária y ha probado todo tipo de combinaciones artísticas y sonoras, siempre interesantes.
De vez en cuando viene y actúa con sus músicos de toda la vida o con percusionistas extra, lo mejorcito de Brasil. Verle actuar es siempre una gozada. Nunca sabes cómo van a acabar sus canciones: improvisa, recrea, transforma... En el concierto del martes, un estallido de euforia rítmica apabullante convirtió "Personagem", de su último disco, Salt, en otra canción distinta, aun siendo la misma, algo extraordinario. ¡Qué bien lo pasamos!

Arto Lindsay Band. 6 de junio de 2006, Bikini (Barcelona)

2.6.06

J'AIME...














J'aime les idiots
les chapeaux
les boxeurs
la chaleur
les voitures
les Arthur
les grandes femmes
les aeroports


J'aime tes couleurs
ta paleur
les matins de brume
le soleil et la lune

J'aime le verglas
les iris
les autoroutes...

...Mais qu'est-ce que tu veux que j'en foute?


L'amoureux, Arthur H., "Adieu Tristesse", 2005.

27.5.06

EL PARAÍSO PERDIDO

Hace dos años pasamos por el cabo de Gata. Una maravillosa extensión vacía y desértica, mar y cielo purísimos, vírgenes, y en medio un inmundo bocado, una obscena herida que tenía el nombre de Hotel Algarrobico. Una punzada de dolor te encogía el corazón, porque pensabas, fatalista, que aquello no tenía remedio, que los permisos estaban dados, los cimientos hechos, el hotel a medio construir, el paraíso hollado y destrozado y roto para siempre. Y ahora de pronto una noticia increíble te produce una inmensa alegría: van a demoler ese engendro, esa monstruosidad que jamás se debió permitir, y ya no se llenará esa playa solitaria de coches y guiris como gambas y chiringuitos y músicas ratoneras, y sólo la poblarán, como antes, como siempre desde el principio de los tiempos, chumberas y retamas...
Pero ay, la felicidad no puede ser completa. Otro dolor te asalta entonces porque van a construir unas pistas de esquí en la Vall Fosca, que tanto conoces, que amabas tal y como era, un paraíso casi vacío, casi ignorado, remoto y virgen. Y nada menos que en Filià, aquel paraje silvestre de belleza intacta, aquel lugar maravilloso, sin hollar desde el principio de los tiempos, tan solitario y tan silencioso que sobrecogía. Y temes que eso sí que no tenga remedio. Que nadie lo detenga. Allí están ya los permisos dados, y empiezan a poner los cimientos de los chalets y los apartamentos, y los parajes vírgenes se llenarán de coches y de gritos y de esquiadores domingueros y de músicas ratoneras...

23.5.06

TARRAGONA, MAYO 2006






18.5.06

MONSIEUR G.

El señor Gilbert Garcin, nacido en La Ciotat y vecino de Marsella, trabajó toda su vida vendiendo lámparas. Cuando se jubiló, a los sesenta y cinco años, se apuntó a un cursillo de fotografía y resultó que el señor Garcin era un verdadero artista que empezó a crear un mundo propio, entre surrealista y metafísico, habitado por un personaje, "Monsieur G". Este pequeño personaje de cartón recortado, trasunto del autor y con algo de Charlot y algo de monsieur Hulot, aparece en unos paisajes de pega, construidos con papel, guijarros y cinta adhesiva, enfrentado a la tarea de poner en evidencia el absurdo de la vida, la soledad, el transcurso del tiempo, el ego, la vida en pareja... Una misión difícil que lleva a cabo con risible seriedad y con un punto de ternura y melancolía. Las fotos del señor Garcin son una delicia; algunas nos hacen reír francamente, pero en todas nos aguarda un poso algo amargo que nos deja pensativos.
La exposición, excelentemente presentada en un Tecla Sala flamante y recién restaurado que vale la pena visitar, se completa con un vídeo también muy divertido en el que el señor Garcin envía a "su otro yo" a viajar por el mundo...
Absolutamente recomendable.


(La foto de arriba se llama "Ser dueño de uno mismo")

Exposición: Gilbert Garcin. El testimonio. Fotografías 1995-2005. Centre Cultural Tecla Sala, Av. Josep Tarradellas 44, L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) (Hasta el 28 de mayo del 2006)

15.5.06

LOS AFORISMOS BUENOS

Hace unos años conocí y traté brevemente a una mujer que quería ser escritora. La verdad es que no escribía mal, sabía expresarse, aunque sus escritos carecían por completo de interés. Pero lo peor es que tenía la rara habilidad de pensar exactamente lo contrario de lo que yo pensaba en todo, y de expresar sus ideas con tal prepotencia y desdén que me producía unas irrefrenables ganas de estrangularla. Recuerdo que le comenté que me había gustado un libro de aforismos que acababa de leer y ella me soltó: "ah, sí, claro, aforismos... Bueno, si nos ponemos, todos podríamos escribir unos cuantos, ¿verdad?"
Claro, desde luego, todos podríamos escribir unos cuantos poemas. Y unas cuantas narraciones. Y unos cuantos aforismos también, sobre todo eso, ¡son tan cortitos, es tan fácil! Malos, eso sí, rematadamente malos...
Como dice Jorge Wagensberg, "el dudoso prestigio de los aforismos procede de la facilidad con la que se logra un aforismo malo".
Pero los suyos son buenos:
"No sé qué es la felicidad, pero sí la infelicidad: una insatisfacción creativa".
"La diferencia entre un depredador y una presa es que el primero se puede permitir un fallo".
"Educar no es llenar sino encender".
"Los árboles no dejan ver el bosque, de acuerdo, pero talarlos no resuelve el problema".
"Unos creen en la disyuntiva Ciencia o Cultura, y otros en la disyuntiva Ciencia o Humanidades, por lo que un científico, en general, no sabe bien qué preferir, si no ser culto o si no ser humano".
"Si toda comparación es odiosa, entonces habría que ir odiando también la inteligibilidad, el conocimiento, el lenguaje, la justicia, la medida, el cambio, la convivencia, la clasificación, la belleza..."

A más cómo, menos por qué. 747 reflexiones con la intención de comprender lo fundamental, lo natural y lo cultural, Jorge Wagensberg, Tusquets, 2006.

10.5.06

EN OBRAS


El pobre ganso está en obras... y no virtuales, sino reales.
Volveré cuando pueda, lo prometo.