6.9.07

LA CIUDAD DE LOS SUEÑOS

La calle por la que pasábamos para ir al colegio, una sucesión de edificios que fueron derribados, de tiendas que cerraron, sustituidas por otras, de árboles que fueron talados y sustituidos por otros. El propio colegio que ya sólo abre sus aulas en nuestros sueños. La habitación que no existe ya, pero que el espejo refleja todavía dentro de nuestros recuerdos. La puerta que daba a una habitación que ya no existe, pero por la que todavía se puede acceder a esa habitación en lo más oscuro de la noche. Edificios de la memoria, habitaciones del recuerdo. Están todas en nuestra cabeza, amuebladas, con la luz encendida.


Visioni simultanee, Umberto Boccioni, 1911.

3 comentarios:

Cronopio dijo...

Ilustración impactante. ¡Vaya colorido! ¡Qué fuerza!
Dice Muñoz Molina en uno de sus libros “breves” más afortunados (Apariencias): “El viaje de una sensación desde el pasado remoto hasta la simultaneidad del presente no es menos arduo que el de la luz de una estrella que ha cruzado el universo para herir durante unas décimas de segundo la pupila de un hombre.”
Coincido plenamente con la “sentimentalidad” del instante. Pasar frente a donde antes estaba el colegio que “sólo abría sus aulas en nuestros sueños” y comprobar que la vetusta academia ha desaparecido y, en su lugar, han puesto un concesionario de la SEAT. Comprobar que hasta los recuerdos están de reformas y no resisten el temblor de las infraestructuras esas... Y que, a pesar de todo, nuestros recuerdos siguen con la luz encendida en cada recóndita habitación, en cada rincón de nuestra mente.
Gracias Ana, por esta pincelada gratis de poesía.

Néstor Morris dijo...

Me agrada mucho tu estilo y los juegos de imágenes que has empleado en este texto.

Un cordial saludo.

El Ganso Goloso dijo...

Gracias, me alegro mucho de que te guste.
Un saludo