9.11.06

CIUDAD OCULTA


Bajo las sábanas hay un hueco caliente, una cueva cálida llena del vaho de la propia respiración y de recodos enormes y desconocidos del propio cuerpo. En esta cueva blanca vive una manada de animalillos inquietos. La mano izquierda no puede soportar ese aire caliente y viciado, quiere respirar aire puro y sale poco a poco hasta el embozo, donde se posa con alivio. Su hermana quasi-gemela y simétrica, la mano derecha, prefiere el frescor sombreado y recogido de bajo la almohada, y allí se encierra como si se prensara entre las hojas de un libro. La pierna derecha y la pierna izquierda se reparten las esquinas de abajo, las más oscuras y recónditas de la cueva, buscando un equilibrio de rodillas y tobillos, puntas y talones.
Cuando el cuerpo moviliza todas sus esquinas y sus palancas, sus poleas y sus engranajes y consigue darse la vuelta, hay un mundo nuevo esperándole, una arquitectura completamente distinta que soporta, con bóvedas y columnas, un nuevo espacio, una nueva luz, una nueva disposición del pelo sobre la almohada, de la nuca en el hueco, y lo que antes era pasillo ahora es atrio, lo que antes era cubículo ahora es atalaya, y no bien la arquitectura ha sido medida y palpada por los sentidos medio embotados de ese sueño matinal, ya el cuerpo pide la destrucción de esa ciudad para crear otra, su Pompeya para un Nueva York inminente, su Atlántida para un Río favelado e interminable o un cartesiano y boulevardado París.



Fotos:
Sonja, Pierre Radisic, 1987
Peek a Boo fingers, Ernestine Ruben, 1987

De El cuerpo. Fotografías de la configuración humana, William A. Ewing.

2.11.06

ESE PÁLIDO ROSTRO

















Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos,
Flores de luz quizá, o miradas tan bellas
Como pudo el ahogado soñarlas una noche,
Sin amor ni dolor, en su tumba infinita.


A su fulgor el agua seducida se aquieta,
Azulada sonrisa asomando en sus ondas.
Sonrisas, oh miradas alegres de los labios;
Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante.

Desdobla sus espejos la prisión delicada;
Claridad sinuosa, errantes perspectivas.
Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto
Ese pálido rostro que solemne aparece.

Fragmento de "Cuerpo en pena", de Un río, un amor, Luis Cernuda.

"Ophélie", Odilon Redon

29.10.06

LOS INVISIBLES

¡Qué alegría! La revista Babelia de El País nos dedicaba ayer sábado a los sufridos traductores literarios nada menos que tres páginas enteras ("El oficio invisible", titulaban el reportaje, y como subtítulo "Traducir en España"). El artículo de Javier Rodríguez Marcos, extenso e intenso, toca los puntos sensibles y hace un buen diagnóstico de lo que es la traducción literaria en España ahora mismo. Se le permitió hablar al presidente de la asociación de traductores literarios (ACEtt), Mario Merlino, a Maite Gallego (la vicepresidenta) y a unos cuantos traductores, es decir, a personas que conocen el tema. Es tan raro que se nos deje hablar de los problemas de nuestra profesión que casi no puedo creerlo. También se incluían interesantes artículos de Justo Navarro, Nora Catelli y Miguel Sáenz.
¿Dejaremos de ser invisibles del todo algún día...?

21.10.06

PALABRAS

A través de "la página del idioma español" se puede recibir "la palabra del día", un pequeño regalo que te encuentras cada día en el buzón electrónico. Así puedes saber muchas cosas curiosas, como por ejemplo que la palabra "pizza" viene del antiguo germánico bizzo, que significaba "morder" y "bocado", o que "genuino" viene de la raíz indoeuropea genu que significa rodilla y se encuentra en palabras como genuflexión, y que hace referencia a la costumbre de los etruscos según la cual el padre se colocaba sobre las rodillas al hijo recién nacido para expresar que lo reconocía como suyo, o sea, que lo declaraba legítimo o "genuino"...
O podemos saber que la palabra "cheque" viene del idioma pelvi, que se hablaba en Persia hace tres mil años, donde rey era shah, procedente del antiguo persa khshayathiya, y de ahí, a través del árabe sah, nos llegó la palabra "jaque" (check en inglés y échec en francés), y del ajedrez pasó a significar detener, comprobar y verificar, primero en general y luego aplicado a los talones bancarios.
O podemos averiguar que las "Islas Bahamas" en realidad fueron bautizadas por Colón como "Islas de Bajamar", y este nombre mal pronunciado posteriormente por los ingleses en el siglo XVII fue el que acabó imponiéndose.
O que la palabra "química" viene del árabe kimiyá, que significa piedra filosofal, o que "bigote" viene de la expresión que usaban los germanos (muy peludos ellos) en la Edad Media: "bi Got!" (¡Por Dios!), asociada luego a los hombres bigotudos en general...

18.10.06

EL VUELO DE LA CIGÜEÑA



"Una constructora tala el refugio de cigüeñas protegido por los jueces. El alcalde de Las Navas del Marqués, del PP, insiste en que la urbanización es legal."


"El constructor Francisco Hernandez ha ignorado la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León que le impide construir un complejo turístico en un pinar de la sierra de Ávila en el que anidan cigüeñas negras y otras especies protegidas."

"Sólo quedan 322 parejas de cigueñas negras en toda España."

13.10.06

LAS NUECES


En la mano me come el otoño su hoja: somos amigos.
Pelamos el tiempo de las nueces y les enseñamos a andar:
el tiempo vuelve a la cáscara.

En el espejo es domingo
en el sueño se duerme,
dice verdad la boca.

Fragmento de 'Corona', de Amapola y memoria, Paul Celan (traducción de Jesús Munárriz).

7.10.06

EL TIEMPO DEL RELOJERO

Es difícil para mí comprender otro tiempo humano: por ejemplo, el del relojero.
Por ejemplo, el del monje que caligrafiaba con minuciosa precisión o iluminaba con precisas pinceladas de color un solo códice (o una parte de un códice) durante toda una vida, mañanas y tardes, misas y maitines, comidas y ayunos, duros inviernos y soporíferos veranos, crepúsculos y mediodías ardientes, horas y horas y horas y horas y horas...
El del maestro pintor, ese pintor realista que afila los lápices para captar un segundo que se le escurre entre los dedos (el sol que se cuela entre las ramas de un membrillo) y lo intenta día tras día, segundo a segundo, mientras los membrillos crecen y engordan, maduran y caen y se pudren al fin ( y vuelta a afilar los lápices, a extender los colores en la paleta con parsimoniosa lentitud).
El tiempo del relojero también debe de ser algo curioso. No puede ser uno solo, una sola medida de las horas. Los relojes se atrasan, se adelantan, llevan vidas diferentes. Unos están en Tokio y es por la tarde. Hay un crepúsculo gris lleno de pequeños coches y anuncios luminosos. Empieza la animación de un karaoke. Miles de personas se apretujan en los vagones del metro. Otros están ahora en Bangladesh y es por la noche. Otros en Toronto y amanece en las cumbres de los altísimos rascacielos. Y aquél que se paró hace un mes, hace dos años, hace cien años. Entonces eran las cuatro y catorce minutos, y lo siguen siendo indefinidamente.

Ilustraciones: Moralia in Job, S. Gregorio Magno, c. 1111 (Biblioteca Municipal de Dijon)

3.10.06

APUNTES DE OTOÑO

Frivolidad
La moda de esta temporada otoño-invierno parece, tal y como ya me temía, un compendio de todo aquello que más detesto: cuadros escoceses, color gris, tweed, pata de gallo, pantalones pitillo, bailarinas, botas con tacón alto, bolsos metalizados, cadenas, faldas abullonadas... Sólo faltan las hombreras de jugador de fútbol americano, los colores del parchís o los calentadores y el desaliento sería total (la ley de Murphy no falla: me temo que llegarán al año que viene). El único consuelo que me queda son los jerseys con cuellos enormes y muy desbocados y los vestidos cache-coeur, tan favorecedores.


Escultura
Disfrutamos de la exposición de Henry Moore en Caixaforum, a pesar de lo reducido del espacio y el exceso de colegios, institutos y visitas comentadas.
Recuerdo otras ocasiones en las que he visto obras de Moore en contextos mucho mejores: en el Art Gallery of Ontario, en Toronto, en unas salas enormes con claraboyas en el techo que iluminaban con luz cenital sus esculturas yacentes, o en el mejor de los escenarios posibles, los preciosos jardines del museo de escultura al aire libre de Louisiana, en Copenhague, con el mar al fondo...
En la galería Eude hubo también otra exposición mucho más modesta, de unas litografías que realizó Henry Moore inspiradas en los poemas de Auden. Me gustaron los paisajes más que las figuras, quizá porque no los conocía. Las litografías resultaban evocadoras, algo inquietantes.


Chanson
Una vez más Dominique A solo, en el escenario del Apolo, con su guitarra, en esta ocasión para presentar su último disco L'Horizon, mucho más luminoso y optimista que Tout sera comme avant... Este hombre es un animal escénico total. Pasa del intimismo susurrado al pop más guitarrero y de todo sale airoso, y en directo ha convertido la técnica de grabarse a sí mismo para crear loops de guitarras y coros en un recurso personalísimo al que saca un partido increíble. Un concierto inolvidable.

27.9.06

EL GANSO EN EL PUPITRE

"Razón retomó entonces la palabra:
-¡Levántate, hija mía! Salgamos sin tardanza hacia el Campo de las Letras. Es allí, en aquel país rico y fértil, donde será fundada la Ciudad de las Damas, allí donde se hallan mansos ríos y vergeles cargados de fruta, donde la tierra produce buenas y abundantes cosas. Coge la azada de tu inteligencia y cava hondo. Por donde veas el trazado de mi regla, cava un foso profundo, yo te ayudaré cargando la tierra en cestas que llevaré a hombros."


La ciudad de las damas, Cristina de Pizán, edición de Marie-José Lemarchand, Siruela, 1995.
Ilustración: Cristina en su estude. Le livre de la Cité des Dames, ms. Harley 4.431, fol. 4, British Library, Londres.

20.9.06

MIEDOS: LA ESPERANZA (3)


















A veces sales a la calle y lo entiendes. Entiendes la pasión sin sentido del flâneur, esa emoción ilimitada que mueve los pasos del paseante sin rumbo fijo, de calle en calle, de aquí para allá, y luego un poco más lejos, y un poco más, y un poco más... Una extraña euforia se apodera de ti, aunque las calles son las mismas de siempre y los turistas siguen ocupando las aceras y las Ramblas, pobladas de estatuas vivientes, sonidos, colores y estrépitos, abrasadas por el inclemente sol veraniego, siguen siendo, como siempre, un tránsito agobiante, un vía crucis del paseo ocioso, un lugar tan vivo que la vida ya no tiene cabida en él. Pero a pesar de todo, la extraña euforia se apodera de ti y respiras hondo, y te dejas arrastrar por la marea humana, y al levantar la vista hacia los árboles ves las hojas ya algo castigadas por el calor, ya a punto de amarillear otra vez, y comprendes que el ciclo se repite también ahí, inmutable. Nunca es lo mismo y siempre es lo mismo. Otra vez se acerca el otoño.

Sean Scully, Curaçao, 1997.