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9.11.09

CAZADOR EN EL ALBA
















Las muchachas, cogidas del brazo, lanzaban discos de risas: arandelas eléctricas, giratorias, a lo largo de los alambres del telégrafo.
Los trenes -despeinados, heridos- se doblaban sobre un costado. Abrían gritos de espanto. Desgarraban el paisaje.
Los camiones pasaban revista a cristaleras sobrecogidas.


IN MEMORIAM: FRANCISCO AYALA


Francisco Ayala, fragmento de "El boxeador y un ángel" (1929)
Luigi Russolo, "Dinamismo de un tren" (1912)

5.6.09

DELEITE

Me he dado cuenta de que estar con aquellos que me gustan es suficiente,

quedarse en compañía de los demás por la noche es suficiente,

estar rodeado de carne hermosa, curiosa, que respira, que ríe, es suficiente,

pasar entre ellos, tocar a alguno de ellos, apoyar el brazo ligeramente en torno al cuello de él o de ella un momento... ¿qué es?

No pido más deleite: nado en él, como en el mar.





Walt Whitman, Hojas de hierba 1900 (fragmento de Yo canto el cuerpo eléctrico). La traducción es mía.

Jean Dubuffet, Corps de Dame, 1950.

26.4.09

LA CIUDAD PERDIDA





















Una sensación como un cerco
logrando la plenitud deseada
como si el mundo y sus aberturas
como si el yo y sus cansancios.
Tú me amas.
La hermosa nada que recupero
me pasea en automóvil.

"De viaje a la ciudad perdida" de Acontecimiento, Concha García.
Orange Outline, Franz Kline, 1955.

24.3.09

LEER LAS CARAS


“En aquellos tiempos todos sabían que las cosas y las palabras que las describían estaban tan próximas que las mañanas en que la niebla descendía sobre aquella aldea fantasma en las montañas, las palabras se confundían con lo que describían. Los que se despertaban en aquellas mañanas brumosas no podían diferenciar la realidad de sus sueños, la vida de la poesía ni los nombres de las personas. En aquellos tiempos los cuentos y las vidas eran tan reales que a nadie se le ocurría preguntar cuál era la vida original o cuál era el cuento original. Los sueños se vivían y las vidas se interpretaban. En aquellos tiempos, las caras de la gente tenían tanto significado, como, por otro lado, todo lo demás, que incluso los analfabetos y los que creían que el alfa era una fruta, la a un sombrero y la alif un poste, conseguían leer por sí solos las letras de significado evidente de nuestras caras.”

Fragmento de El libro negro de Orhan Pamuk. (Traducción de Rafael Carpintero).

Amaya Bozal, Cabeza de niña, 2008.

11.2.09

DESDE EL JARDÍN
















Mi pensamiento es más hermoso:
es flor y alta enredadera
Aquí, donde con mano desterrada
y corazón en vuelo hacia castillos
de una ardiente verdad desmantelada,
vivo escuchando el césped e injertando
al rosal rosa mirlos amarillos,
amaneciendo en cuanto voy tocando,
decrezco ante el mañana y el ahora
que a las yedras descorren las ruinas
con su verde humedad devastadora.

Rafael Alberti, "Del pensamiento en un jardín" (fragmento), Entre el clavel y la espada.
Hayao Miyazaki, Castillo en el cielo.

23.1.09

EL VUELO
















Es mediodía ya, bello jilguero
allá la hierba cana ondula y brilla
vuela tranquilo, puedes ir sin miedo:
el hombre ha vuelto al fin con su familia.

El eco del paisaje está seguro
yo soy observador y buen profeta
todo lo veo bien desde mi muro
a la lechuza vacilar, inquieta

Quién mejor que un lagarto enamorado
conoce los secretos de la tierra
oh ligero, gentil rey de los cielos,
¡ojalá anidaras tú en mi piedra...!

Romance del lagarto enamorado, René Char (fragmento). (La traducción es mía)
L'oiseau et son ombre, Georges Braque, 1961

16.1.09

LA CABELLERA


Sueño en un sueño sumergido
La cabellera que se ata hace el día
La cabellera al desatarse hace la noche
La vida se contempla en el olvido
Sólo viven tus ojos en el mundo
El único sistema planetario sin fatiga
Serena piel anclada en las alturas
Ajena a toda red y estratagema
En su fuerza de luz ensimismada
Detrás de ti la vida siente miedo
Porque eres la profundidad de toda cosa
El mundo deviene majestuoso cuando pasas
Se oyen caer lágrimas del cielo
Y borras en el alma adormecida
La amargura de ser vivo
Se hace liviano el orbe en las espaldas




Fragmento del “Canto II” de Altazor, Vicente Huidobro.

3.1.09

CAVERNAS















"Nace la pintura como es sabido en las cavernas para apresar mágicamente algo que huye y se escapa, las almas de los vivientes codiciados. Fuera la caza o cualquier otra forma de apropiación el ansia que acuciaba a aquellos pintores (a aquella sociedad, más bien), se trataba de arrancarle el alma a aquellos seres y tenerla allí ni viva ni muerta: viva, mas desprendida y apresada. El alma; el alma que es el “ser” para aquél que todavía no ha hecho filosofía, y para el que sueña. Estar ante las pinturas de las cavernas es soñar, estar soñando, lo mismo que ante Las Meninas de Velázquez."

Algunos lugares de la pintura, María Zambrano
Pinturas de Lascaux y Chauvet

20.12.08

PICHÓN DE NIEVE






















Vistió la noche, copo a copo,
pluma a pluma,
lo que fue llama y oro,
cota de malla del guerrero otoño
y ahora es reino de la blancura.
¿Qué hago yo, profanando, pisando
tan fragilísimo plumaje?
Y arranco con mis manos
un puñado, un pichón de nieve,
y con amor, y con delicadeza y con ternura
lo acaricio, lo acuno, lo protejo.
Para que no llore de frío.

José Hierro, "Villancico en Central Park", Cuaderno de Nueva York.
Escultura de Hugo Morales.

6.12.08

CAMINOS EN EL CIELO

Al salir del palacio de justicia para subir al coche reconocí durante un breve instante el olor y el color de la tarde de verano. En la oscuridad de mi prisión rodante volví a recobrar uno a uno, como extraídos del fondo de mi fatiga, todos los ruidos familiares de una ciudad que amaba, y de una cierta hora en que me sentía contento. El grito de los vendedores de periódicos, en el aire ya distendido, los últimos pájaros en la plaza, los gritos de los vendedores de bocadillos, la queja de los tranvías en las curvas de la ciudad y ese rumor del cielo antes de que la noche se vuelque sobre el puerto, todo recomponía para mí un itinerario de ciego, que tan bien conocía antes de entrar en la cárcel. Sí, era la hora en que mucho tiempo atrás me sentía contento. Lo que me esperaba entonces era siempre un sueño ligero y sin pesadillas. Y sin embargo había cambiado algo, porque con la espera del mañana lo que volvía a encontrar era mi celda. Como si los caminos familiares trazados en el cielo del estío pudiesen llevar tanto a la prisión como a los sueños inocentes.

Albert Camus, L'étranger (fragmento). La traducción es mía.
Joan Miró, Constelaciones

24.11.08

EL ABRAZO


El abrazo carnal es el apogeo del cuerpo y la pérdida del cuerpo. También es la experiencia de la pérdida de la identidad: dispersión de las formas en mil sensaciones y visiones, caída en una substancia oceánica, evaporación de la esencia. No hay forma ni presencia: hay la ola que nos mece, la cabalgata por las llanuras de la noche. Experiencia circular: se inicia por la abolición del cuerpo de la pareja, convertido en una substancia infinita que palpita, se expande, se contrae y nos encierra en las aguas primordiales; un instante después, la substancia se desvanece, el cuerpo vuelve a ser cuerpo y reaparece la presencia.





La llama doble. Amor y erotismo, Octavio Paz. (1993)
Concetto Spaziale, Attese (1965), Lucio Fontana.

14.11.08

DESASOSIEGO


Soy los alrededores de una ciudad inexistente, el prolijo comentario a un libro que nunca se escribió. No soy nadie, nadie. No sé sentir, no sé pensar, no sé querer. Soy una figura de novela aún no escrita, existiendo en el aire y deshecha sin haber existido entre los sueños de quien no supo completarme.


Fernando Pessoa, Libro del desasosiego (fragmento). Traducción de Perfecto E. Cuadrado.

Jannis Kounellis, Roses, 1998.

20.10.08

MURCIÉLAGOS

El uso desgasta la noche.
No se desgasta por su parte superior, entre las estrellas. Se desgasta como un vestido que se arrastra por los suelos, entre las piedras y los árboles, hasta lo más profundo de los túneles malsanos y de las grutas húmedas.
No hay rincón alguno en el que no penetre un trozo de noche. Las espinas lo desgarran, los fríos lo agrietan, el barro lo echa a perder. Y cada mañana, cuando asciende la noche, de ella se desprenden jirones, enzarzados al azar.
Así nacen los murciélagos.

Historias naturales, Jules Renard (traducción de Joan Riambau)
Black and Gold, James McNeill Whistler (1875)

26.9.08

HILOS



















Sólo el aire es perfecto.
La blusa está manchada, el gato
insatisfecho,
el gozne que sostiene la ventana
se ha quebrado
y soñé que, al borde de mi lecho,
tres sombras confundidas
tiraban de mí.
¡Qué rígidos los hilos, y qué lento
mi grito en el ahogo!

Sólo el aire es perfecto.
No hay causa para el pájaro.


Hilos, Chantal Maillard, 2007.
Planos en superficie modulada, Lygia Clark, 1957

7.9.08

IRANIA

Irania es un animal hembra de una gran delicadeza, y muy tímido. Habita en las umbrías y en los tabucos más profundos y oscuros de las florestas, pero aspira a la luz y sueña en convertirse en un ser volador, algo parecido a una mariposa ligera y errante.

Su cuerpo —conforme a esos íntimos deseos— atraviesa un proceso de mutación lentísimo que, derivando de un origen vago de babosa o caracol, desemboca en una vivacidad de ratoncillo francamente satisfactorio. Irania, por otro lado, impulsa por la superficie de su cuerpo unas alas incipientes —translúcidas, caprichosas, revoloteantes— indispensables para mecerse con coquetería por encima de los pinares o de las choperas, constantemente soñadas.

Irania, por ello, es una ser feliz.


Jaula para pequeños y felices animales (fragmento), Juan Perucho.
Obra: Leonora Carrington

8.8.08

OH, CUBA





















¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas!
Iré a Santiago.
¡Oh cintura caliente y gota de madera!
Iré a Santiago.
Arpa de troncos vivos. Caimán. Flor de tabaco.
Iré a Santiago.
Siempre he dicho que yo iría a Santiago
en un coche de agua negra.
Iré a Santiago.
Brisa y alcohol en las ruedas,
iré a Santiago.
Mi coral en la tiniebla,
iré a Santiago.
El mar ahogado en la arena,
iré a Santiago.
Calor blanco, fruta muerta,
iré a Santiago.
¡Oh bovino frescor de cañavera!
¡Oh Cuba! ¡Oh curva de suspiro y barro!
Iré a Santiago.

Wilfredo Lam, La Jungla, 1943.
Federico García Lorca, Son de negros en Cuba,"El poeta llega a La Habana" (fragmento) (Poeta en Nueva York, 1930).

15.5.08

AZUL SECRETO


No era brisa, ni era viento. Era como una respiración que alentaba en el azul profundo, secreto, de cada cosa.


Black Something, John Hoyland, 1990.

Nuevo tratado de armonía, Antonio Colinas, 1999.

3.5.08

SÚBITO SILENCIO

Os acordáis. Los años aurorales
como el tiempo tranquilos, pura infancia
vagamente asistida por el mundo.

La noche aún materna protegía.
Veníamos del sueño, y un calor,
un sabor como a noche originaria
se demoraba sobre nuestros labios,
humedeciendo, suavizando el día.

Pero algo a veces nos solicitaba.
El cuerpo, y el regreso del verano,
la tarde misma, demasiado vasta.

¿En qué mañana, os acordáis, quisimos
asomarnos al pozo peligroso
en el extremo del jardín? Duraba
el agua quieta, igual que una mirada
en cuyo fondo vimos nuestra imagen.

Y un súbito silencio recayó
sobre el mundo, azorándonos.

Las Afueras
(IV) Jaime Gil de Biedma, 1959.
Chlorosis (fragmento), Marlene Dumas, 1994.

2.4.08

ABRIL-AMOR






















Tiempo que sufre y hace padecer, tiempo
que en un vórtice claro trae flores
junto a crueles apariciones, y cada una
mientras te inquieres qué es desaparece
rápidamente entre el polvo y el viento.

Mario Luzi, Abril-Amor (fragmento), de Primizie del deserto, traducción de Horacio Armani.
Pierre Bonnard, Estudio con mimosas.

14.3.08

HOGUERAS





















Entonces, entre los ruidos perturbadores de la noche, lo que oí
ciñó mi piel con una oscuridad antigua.
Yo me encontraba en un poblado cuyas hogueras parpadeaban en mi cabeza

con lenguas de un habla que ya no comprendía,
pero donde mi carne no tenía que ser traducida;
entonces volvía a oír el dialecto y mis oídos se destapaban.


La bahía estaba oscura a la luz de las estrellas. El hedor de la playa
bordeado por un ruido blanco. La luz del faro
giraba por encima de los árboles y saltaba lo que no podía alcanzar.

Las frondas azotaban los bungalows iluminados,
y una ola enorme se curvó con un sonido como la tela desgarrada
rasgada por la costura, un sonido que hacía mamá al coser


cuando, enfadada, deshacía las puntadas con la boca.
Al cerrar la puerta oí el ruido del oleaje retrocediendo
lejos hacia el mar, desde todas las ventanas, una por una.


Y sin embargo en las habitaciones había un movimiento neblinoso
encima de la sábana tensa todavía fragante de la plancha
y vi, ampliada por la lámpara, una mariposilla temblorosa.


Derek Walcott, Omeros (fragmento). La traducción es mía.
Clyfford Still, Sin título, 1964.